
Cuando llegué a StepHouse a principio de curso, yo solo buscaba una residencia de estudiantes moderna, cerca de la uni, con buen ambiente y donde no tuviera que pelearme por la lavadora. Dormir bien, estudiar tranquilo y poco más. No esperaba absolutamente nada más.
Pero, sin haberlo planeado… empecé a flipar con todo lo que me empezó a pasar.
Llegué sin conocer ni al tato y, en dos días, ya tenía grupo para comer, para estudiar, para echar unas risas y para quejarnos de los profes cuando nos ponen mil trabajos. Todo súper natural, sin conversaciones forzadas ni el típico “voy a intentar encajar”.
Eso, para mí, es clave en la vida en una residencia de estudiantes: sentirte cómodo sin tener que impostar nada.
Lo más fuerte es que, sin enterarme, empecé a mejorar en cosas que ni sabía que eran importantes: comunicarme mejor, organizarme para no colapsar, trabajar con otros residentes sin querer desaparecer del planeta…
Sin proponérmelo, mis soft skills en la universidad se pusieron en modo upgrade.
Las clases de cocina del Txoko son de mis momentos favoritos. Antes vivía a base de pasta y sándwiches, y ahora hago cosas que ni yo me creo.
Pero lo mejor no es la comida, es el ambiente: todos haciendo el caos juntos, riéndonos cuando algo sale fatal, organizándonos para que no se queme la cocina… y sin darte cuenta estás siendo más responsable, más comunicativo y más líder.
Así es vivir en una residencia universitaria con actividades, pero bien hecha.
Los talleres pensaba que iban a ser un rollo… y para nada. Te sacan de la zona de confort, pero de forma chill. Sales pensando: “igual soy capaz de más de lo que creía”.
Las charlas también son un puntazo. Conoces gente de mil sitios, culturas y formas de ver la vida distintas. Sin pretenderlo, te vuelves más abierto, más empático y muchísimo mejor comunicándote.
Y las charlas de Thinkinglabs ya son otro nivel: auténtico gym mental. Aprendes a pensar mejor, a cuestionar, a escuchar de verdad. Sales con el cerebro como si hubiera hecho flexiones.
Si te soy sincero, yo pensaba que una residencia era solo un sitio para dormir y estudiar. Pero StepHouse renta: mejoras, creces, conectas y te preparas para la vida real sin darte cuenta.
No es solo una habitación bonita ni un sitio para “sobrevivir” la uni.
Si estás buscando residencia de estudiantes y estás rayado porque no sabes dónde meterte, yo solo te digo esto:
aquí no vienes a sobrevivir la universidad, aquí la vives de verdad.
Y eso, honestamente, vale mil veces más que una habitación bonita para subir a Instagram.