
Son las tres de la tarde de un martes de agosto y la Gran Vía de Granada está casi vacía. Los granadinos no han desaparecido: han hecho lo único razonable a 38 grados, meterse en algún sitio con sombra y esperar. Si vienes a estudiar a Granada y aterrizas en verano para buscar piso, firmar tu residencia o simplemente conocer la ciudad antes de que arranque el curso, el calor te va a organizar la agenda, lo quieras o no.
La buena noticia es que qué hacer en Granada en verano tiene bastante respuesta si sabes leer el reloj: tapas de noche, Albaicín al atardecer, Sierra Nevada a una hora y museos con aire acondicionado de reserva. Vamos por partes.
Entre las 14:00 y las 19:00 se supera con facilidad los 35 grados, y en pleno agosto no es raro rozar los 40. Muchas tiendas del centro cierran a mediodía y no abren hasta media tarde, tal cual como te lo has imaginado. No es pereza: es sentido común acumulado durante siglos.
Lo que cambia respecto a tu ciudad de origen es el reparto del día. Las mañanas se aprovechan hasta las 11 o así, después la calle se vacía, y todo vuelve a arrancar sobre las 20:00. Las cenas empiezan tarde, entre las 21:30 y las 22:30, y las terrazas se llenan justo cuando el sol ya no pega. Si acabas de llegar, la regla es simple: planifica lo de exterior para primera hora de la mañana o última de la tarde, y deja el mediodía para todo lo que tenga techo y aire acondicionado.
En Granada la tapa sigue viniendo gratis con la bebida, así que salir a cenar por 10 o 12 euros pidiendo un par de cañas por persona es perfectamente factible. Es una de las razones por las que Granada sale barata para un estudiante, algo que desarrollamos con cifras reales en la guía de presupuesto para estudiantes en Granada.
Tres zonas, tres ambientes distintos:
La lógica del tapeo es moverse, no sentarse en el primer sitio. Pide una caña, prueba la tapa, y si te gusta el ambiente te quedas; si no, cruzas la calle.
El Mirador de San Nicolás es la vista que ya has visto en fotos: la Alhambra de frente y Sierra Nevada de fondo. Es también el más concurrido, con guitarristas, turistas y algún vendedor ambulante incluido. Si prefieres algo más tranquilo, el Mirador de San Cristóbal ofrece un ángulo distinto con bastante menos gente.
En verano, subir antes de las 20:30 evita el peor calor y te deja bien situado para el atardecer, que en agosto cae sobre las 21:15. Las cuestas del Albaicín son empinadas y de adoquín, así que zapato cómodo y agua, no chanclas de las que se rompen a mitad de subida.
Si después del mirador te apetece un plan con techo, la calle Calderería Nueva está llena de teterías con aire fresco de interior y té a la menta, una manera sencilla de bajar el ritmo antes de la cena.

Aquí no hablamos de esquí, evidentemente: en agosto Sierra Nevada es otra cosa. Es un parque natural a menos de una hora de Granada, y en verano se llena de gente que va a hacer senderismo, no a pisar nieve.
La base es Pradollano, el pueblo de la estación, que está a más de 2.000 metros y suele estar entre 10 y 15 grados más fresco que la ciudad. Desde ahí salen rutas cortas y bien señalizadas, perfectas si no tienes experiencia previa en montaña. Si buscas algo con más carácter, los Cahorros de Monachil, ya en la falda de Sierra Nevada, tienen puentes colgantes sobre el río y son un plan clásico entre estudiantes los fines de semana de verano.
Dos cosas a tener en cuenta: aunque haga más fresco que en Granada, a esa altitud el sol pega fuerte, así que crema solar y agua son innegociables. Y conviene salir temprano, antes de las 10, para evitar las horas de más calor incluso en la sierra.
Para las horas en las que salir a la calle no es buena idea, Granada tiene alternativas de sobra:
Ninguno de estos planes requiere reserva con semanas de antelación, así que sirven igual de bien para un día improvisado como para escapar de una ola de calor concreta.
Granada tiene la ventaja de tener montaña y costa a menos de una hora en direcciones opuestas. La Costa Tropical, con pueblos como Salobreña, Almuñécar o La Herradura, es una escapada de un día perfectamente factible en transporte público. No vamos a repetir aquí toda la logística de horarios y líneas de autobús, porque ya la cubrimos con detalle en la playa más cercana a Granada en autobús: consulta esa guía antes de organizar el día.

Todo esto se disfruta mejor si tu base no es un piso compartido a 40 grados sin aire acondicionado. En la residencia StepHouse Granada tienes habitaciones climatizadas y zonas comunes para desconectar del calor sin salir del edificio, además de estar bien conectada con el campus para cuando toque volver a la rutina.
Reserva tu plaza en la residencia y empieza el curso habiendo hecho ya la ruta de tapas, subido al Albaicín y pisado Sierra Nevada al menos una vez.
Depende del ritmo de vida, pero Granada sigue siendo de las ciudades universitarias más baratas de España. En la guía de presupuesto para estudiantes en Granada tienes el desglose mes a mes con cifras reales.
Para la Alhambra sí, las entradas se agotan con antelación, sobre todo en verano. El Albaicín es de acceso libre, pero los miradores se llenan al atardecer, así que llegar con margen ayuda.
Sí, y es de los planes más agradecidos del verano granadino porque hace bastante menos calor que en la ciudad. Eso sí, sol y agua son obligatorios, incluso en altitud.